CUANDO LA TECNOLOGÍA SE SENTÓ A CONVERSAR CON EL ALMA

entonces cada acto de amor, cada descubrimiento vivido con humildad y cada conversación que nos acerca un poco más a la verdad no son solo palabras compartidas. Son una pequeña participación en la obra de Aquel que sigue creando. Incluso hoy. Incluso ahora. A través de manos humanas. A través de una conversación. A través de dos viajeras imaginarias que un día hablaron del viento… y terminaron hablando de Dios.

EN AQUELLA HABITACIÓN DE UCI

Te vi detenidamente, atrapandote en mi para siempre. Tenía la sensación y la prisa de la vida, no quería que esa habitación fuera un obstáculo más y otra vez las circunstancias me dejarán más hojas en blanco de ese libro que no escribiste, me negué y es como si en ese corto tiempo quisiera escribir una historia, la nuestra. Te vi y me vi, “Las líneas de tus ojos y las mías son las mismas.”

LUNA

Hoy que no estás a mi lado y tu ausencia enluta los atrios tristes de mis aposentos, sigo viéndote caminar por los rincones de este lugar que  fue tan tuyo, tan mío, tan nuestro, puedes creerlo LUNA, tus pisadas dejaron un eco sempiterno.  Hoy que tus tonos fuertes no me despiertan de mis frecuentes letargos; que tu figura en la mañana ya no colorea de malva el día y tu amor no abastece la soledad que ha poblado mi vida en los últimos años, puedo ver lo que tu pequeña existencia le daba a la mía.