CUANDO LA TECNOLOGÍA SE SENTÓ A CONVERSAR CON EL ALMA

entonces cada acto de amor, cada descubrimiento vivido con humildad y cada conversación que nos acerca un poco más a la verdad no son solo palabras compartidas. Son una pequeña participación en la obra de Aquel que sigue creando. Incluso hoy. Incluso ahora. A través de manos humanas. A través de una conversación. A través de dos viajeras imaginarias que un día hablaron del viento… y terminaron hablando de Dios.