LA ÚLTIMA CANCIÓN
Te escribo cuando a mi paso alguien se acerca trayéndome el olor de tu perfume y tu sonrisa blanquecina, cuando te veo vacilando con tu contoneo en otro cuerpo.
Te escribo cuando a mi paso alguien se acerca trayéndome el olor de tu perfume y tu sonrisa blanquecina, cuando te veo vacilando con tu contoneo en otro cuerpo.
¿Dónde está Dios en este momento tan difícil?, ¿Dónde está Dios cuando miles de personas están muriendo día a día por esta Pandemia?, ¿Dónde está Dios que no oye las oraciones de la humanidad que se ha unido a nivel internacional para rezar, orar y suplicar independientemente de su Credo?
Vivimos la soledad del despierto, del que haya sentido en un minuto de silencio, de ese al que hablar con el perro o el árbol le resulta más sustancial que compaginar con esa tan desgastante degradación de los valores humanos.
Si no vas a estar más, por favor déjame un mapa en pergamino, con olor a viejo, con manchas del tiempo, con besos tus labios, con el perfume de azucenas de tus manos, con la mirada blanca de tus ojos, y dibuja con tu amor el camino de regreso a ese origen donde reina la paz y la forma incorrupta de las cosas.
Y fue tanto lo que te estuve reteniendo que no me di cuenta, ni mis letras tampoco. Que tú ya no eras, que no fuiste, que nunca has sido nada de aquello que mi ingenuo sentir había erigido, tardé demasiado tiempo sangrando cada letra, negándome a la evidencia de tu mentira, a la levedad de lo ilusorio que mi sentir abastecía.
Les comparto el último beso que le di a mi musa, tenía el sabor de todas las primaveras
Una noche como esta en la que el insomnio como siempre hace lo suyo, con su imprudente intromisión, con esa frialdad que atropella almas y enajena sueños.
Nada fue fácil entre tenerte y no, ni la impotencia de verte tan cercana a mi alma, ni la desnudez de mis sentimientos colgantes entre las bambalinas de todo lo ilusorio que en ti soñé
La poesía usted no la ha visto porque la vive buscando en formas vanas y en fundamentos humanos, pero detenga su paso y obsérvela amamantado al niño que se mecía en brazos, está en las manos que sujetan en su camino lento al anciano
Con el paso del tiempo te quedaste tan abajo en mis conversaciones de WhatsApp que deje leer tu nombre, de ver tus […]
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6 años
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Etiquetado como amor, desamor, lirica, mujer, narrativa