CUANDO ME SIENTO INDIGNA
Jesús, no sé cómo hablarte sin que me tiemble el alma, pero aquí estoy…
torpe, frágil, llena de silencios
que solo Tú sabes leer.
Jesús, no sé cómo hablarte sin que me tiemble el alma, pero aquí estoy…
torpe, frágil, llena de silencios
que solo Tú sabes leer.
Por esa razón con usted me tomo un café de vez en cuando en el Mojo Beach, ese bar de la esquina de su casa que tanto le gusta, otras veces en ella, ahí sentados como dos almas sin fondo, en el balcón con nuestras mirandas puestas en el mar profundo y en la nada.
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