DORMIR NOS DILAPIDA
A veces siento que dormir nos dilapida, nos flagela, nos arranca de lo bueno y nos sume en un estado de ineptitud.
A veces siento que dormir nos dilapida, nos flagela, nos arranca de lo bueno y nos sume en un estado de ineptitud.
Le canto a tu ausencia querido hermano, le canto desde mi lamento, fue atroz el día que tu cuerpo vibrante se abatía sin fuerza y con garras al duro asfalto, desprendido y casi sin aliento anhelabas el vientre de tu madre, querías estar bajo el abrigo fecundo que te contuvo con amor desvelo.
Tu voz, no hay nada más que desee aguzar mi oído, solo la música saliente de tus labios que en profesas palabras […]
Mamá, estoy aquí en el sofá, maltrecha y desposeída del orbe ruin que a veces me cerca y me lleva intrépidamente a tu añoranza, mi mirada fija hacia el vacío te ve, estás vestida de amor y continuidad, te veo volátil por senderos que un día fueron nuestros.
Y fue tanto lo que te estuve reteniendo que no me di cuenta, ni mis letras tampoco. Que tú ya no eras, que no fuiste, que nunca has sido nada de aquello que mi ingenuo sentir había erigido, tardé demasiado tiempo sangrando cada letra, negándome a la evidencia de tu mentira, a la levedad de lo ilusorio que mi sentir abastecía.
Les comparto el último beso que le di a mi musa, tenía el sabor de todas las primaveras
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10 años
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