ME TENGO
Y nada me llena más que el saberme conmigo, habitando en el movimiento continúo de este amasijo viviente que respira y se agita, que pulsa fecundidades rojas de vida, desde este fruto carnoso e imparable que me sacude a su ritmo.
Y nada me llena más que el saberme conmigo, habitando en el movimiento continúo de este amasijo viviente que respira y se agita, que pulsa fecundidades rojas de vida, desde este fruto carnoso e imparable que me sacude a su ritmo.
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6 años
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